Otro largo periodo de inantividad del blog.
Intentaré que los periodos sean más cortos.
miércoles, 12 de marzo de 2014
miércoles, 10 de julio de 2013
Mont Blanc
Hola a todos.
Después de una larga inactividad deportiva he retomado a lo grande. La cumbre más alta de la Unión Europa, el Mont Blanc con 4.808 metros de altura.
Hace años que el Mont Blanc está entre mis objetivos pero unas veces por falta de tiempo y otras por falta de preparación se ha ido quedando relegado al cajón de los sueños.
Este año Evaristo (Eva) lo tenía claro y yo, aunque hasta última hora no sabía si podría ir, los astros se alinearon y partimos hacia Francia.
Una casualidad hizo que Santiago (Santi) reapareciese en mi vida. Antiguo compañero de trabajo de mi época en Cataluña. Un todoterreno, se apuntó sin dudarlo a ultimísima hora y fue el fichaje del siglo. Él fue el motor de la expedición, con una fortaleza física increíble y un positivismo asombroso. Si no es por él, yo lo hubiese pasado aún peor.
Con todo el personal unido en Basauri salimos para Chamonix (Francia) con toda la ilusión de las aventuras que empiezan. Después de unos 1.200km y doce horas y media de viaje, llegamos a nuestro destino, cansados y con ganas de estirar las piernas.
Llegando a los Alpes.
Chamonix nos recibe con horario europeo (todo cerrado) y con mal tiempo. Las previsiones meteorológicas para los próximos dos días son inmejorables y aquí los partes meteorológicos son muy exactos.

Chamonix.
Dormimos en el coche, que aparcamos en el parking del tren de cremallera, en St. Gervais, (800m) que nos subiría hasta el Nido del Águila (2.372m) porque, claro, buscar sitio donde dormir antes de tomar unas cervezas es de nenazas.

Cenamos.

Dormimos.

Y desayunamos en suite Focus.


Parada de St. Gervais donde cogimos el tren de cremallera.
Vistas desde el tren. Tres días antes nos hubiese dejado en la parada de Bellevue (1794 m) porque la nieve impedía el acceso al Nido del Águila.
Iniciamos camino a pie en la última parada del tren (Nido del Águila) hasta el refugio de Goûter (3.817m) pasando primero por el refugio Tête Rousse (3.167m) y el peligroso corredor de Goûter (la bolera), punto negro de accidentes en montaña.
Nido del Ágila.
El ascenso comienza bien pero a partir de los 3.000 m yo me realentizo y empiezo a fatigarme demasiado. Después de alcanzar el refugio Tête Rousse, pasamos la Bolera, precedidos de una avalancha que si tres montañeros no salen corriendo los pilla seguro.
Aqui el aire ya no me sobraba.
Refugio de Tête Rousse.
Nos equipamos en el refugio de Tête Rousse para pasar la Bolera.
Las fuerzas me llegaban para sonrreir, no durará mucho.
Vista del corredor de Goûter (la Bolera).
Vista completa del paso de la Bolera.
Evaristo (de rojo) iba el primero.
La bolera nos mostró en repetidas ocasiones que no era casualidad que éste sea un verdadero punto negro.
Justo al otro lado y en un momento se formó un atasco que los de abajo no podíamos subir ni los de arriba bajar. Hay muchísima gente en esta montaña.
Justo después de pasar la Bolera.
Llegamos a la trepada de la cresta que sube al refugio de Goûter, yo ya estoy muy cansado y con síntoma evidentes de que la altura me estaba dando duro (parece que trabajar en Bilbao no exime de la aclimatación). Evaristo subía despacio pero mucho mejor que yo y Santi como el que trota por el parque de su barrio ¡menudo figura! Tanto es así que cuando aún me falta un cuarto de subida, aparece Santi que había subido, dejado su mochila y vuelto a bajar para cogerme la mía, ¡gracias Santi!.
La arista desde abajo. Arriba se ve el refugio viejo de Goûter.
Santi ya arriba con mi mochila.
Camino del nuevo refugio de Goûter.
Una vez en el refugio Goûter como no hemos encargado cena tenemos que suplicar que nos dejen una cazuela porque me la he dejado en el coche. Será "la cazuela de la discordia".
Nos acomodamos y para mi envidia Santi y Eva se toman una cerveza (yo en mi estado no puedo aspirar más que a un refresco de naranja).
Santi con su cervecita y la cazuela de la discordia.
Las vistas desde el comedor del refugio son impresionantes.
Se cena a las 19:30 h y se desayuna a las 02:00 h.
Se cena a las 19:30 h y se desayuna a las 02:00 h.
Debido al mal de altura y al calor insoportable que hace en el refugio (dormimos encima de la cama en calzoncillos) sólo soy capaz de dormir de 20:30 a 22:30 h.
A las 00:30 h le digo a Eva que veo difícil que pueda subir porque tengo dolor de cabeza fuerte, taquicardia, insomnio y mal estar general. Llega la hora de levantarse 01:45 y con más ganas que fuerzas me pongo de pie y salgo a desayunar. Simplemente salir de aquella sauna hace que me encuentre algo mejor. Me obligo a desayunar porque hambre no tengo.
Mientras desayunamos comentamos como está la cosa. Yo estoy tocado y no quiero fastidiarles la ascensión. Santi una vez más contribuye a la solución, me propone subir hasta el refugio de emergencia Vallot (4.367m) y allí valorar como estoy. Si me encuentro bien sigo y si no soy capaz puedo esperarlos allí o volverme yo sólo porque es terreno fácil.
Ilusionado y tranquilo por poder intentarlo sin fastidiarle la cumbre a nadie, salimos casi los últimos del refugio sobre la 03:15h.
Nada más alcanzar la pequeña barriga que está sobre el refugio se ve una serpiente de frontales que se dirigen hacia la cumbre, Eva lo llamó el Gusiluz, una imagen muy bonita.
La temperatura no es muy baja, pero aún así, al cabo de unos 40 minutos, me pongo la chaqueta y los guantes gordos porque tengo frio. Un rato después empiezo a perder la sensibilidad del meñique de la mano derecha y de los dedos del pie izquierdo ni hablamos. Santi una vez más es mi salvador, me deja sus guantes interiores y sus manoplas tridedos y asunto arreglado.
Amanece y la montaña esta increíble, no se puede pedir más, no hace viento, el cielo está despejado y no hace frio, pese a lo que habéis leído.
Al fondo se distingue el refugio de emergencia Vallot.
Llegamos al refugio Vallot , hacemos un descanso y nos preparamos para encordarnos.
Ahora el que lo está pasando mal es Evaristo que se ha metido en el refugio porque está completamente helado y necesita entrar en calor, yo le acompaño durante unos 5 minutos y Santi nos espera fuera. Proseguimos encordados ya que empiezan las zonas expuestas.
Ya encordados nos dirigimos hacia las jorobas.
Primero las jorobas que, aunque no son muy expuestas, la pendiente es importante. Mi estado general es bueno, no me encuentro mal pero aún así voy a paso de tortuga, parando el grupo de vez en cuando para coger aire.
Por fin la arista cimera, muy bonita porque es como caminar por la cuerda floja. Llegamos a la cumbre unas 5 horas después de haber salido del refugio, hay algo de viento pero nada que impida disfrutar de la cumbre. Las fotos de rigor y vuelta a descender, me estaba quedando helado.
Se distinguen por la arista las cordadas que nos preceden.
La idea de Evaristo plasmada en una foto. Alpinismo para promocionar el Rugby.

Uno de los patrocinadores www.elcentropilates.com

De regreso por la arista cimera.
En el refugio Vallot volvemos a parar. Esta vez los tres entramos al refugio, yo estaba tan cansado que me quedo dormido. A partir de aquí empieza mi penuria. La rodilla derecha empieza a darme problemas y cualquier cuesta abajo se convierte en un calvario. Llegando al refugio Goûter las fuerzas me abandonan y me tambaleo de lado a lado, las piernas ya no pueden más, gracias a los bastones no termino en el suelo. He tardado 5 horas en subir y ¡6 horas! en bajar, extenuado como no recuerdo en mi vida. Por supuesto Santi hacia más de hora y pico que había bajado corriendo (literalmente) para pedir en el refugio que nos guardasen sitio.
La cazuela de la discordia entra en escena. La chica del refugio nos echa en cara que habíamos dejado todo tirado en el fregadero hecho una guarrería, aunque en realidad no habíamos sido nosotros. Nos tuvo desde la 13:00 hasta las 20:00h sin decirnos si podíamos dormir o no. Una impresentable, pese haberle dicho que yo si no descansaba sólo podía bajar en helicóptero.
Durmiendo en el refugio Vallot.
Eva y Santi suben al Dôme du Goûter (4.304 m) yo lo bordeo, bastante tengo con lo mio.
Al fondo se ve el refugio, ¡tardé casi dos horas desde aquí!
Lo siguiente que tienes que bajar desde el refugio Goûter es la cresta rocosa, es un destrepe fácil pero extenuado y con mucho dolor en la rodilla era una temeridad meterse en ese terreno.
Al final después de cenar nos dice que podemos dormir. No nos hubiésemos ido si nos dice que no nos deja dormir. Otra vez a la sauna, os aseguro que es un calor insoportable.
Ya en el refugio Gôuter, las vistas desde la cama de Santi.
Por la mañana y después de haber dormido unas 6 horas desayunamos, nos equipamos y comenzamos el destrepe. No hay problemas, destrepo cara a la pared agarrándome a los cables de acero con los que está equipada la vía. Como la rodilla me volvía a dar problemas siempre que puedo pongo el culo en la nieve y bajo con "culo-sky".
Despues de descansar, unos antinflamatorios y mucho ánimo de mis compañeros. Nos disponemos a bajar.
Esto es lo que nos espera.
En medio de la bajada.
Una vez en el medio de la Bolera nos damos cuenta de que hemos calculado mal el largo de cuerda y nos tenemos que parar a dar más cuerda para poder pasar. Es temprano y el riesgo de caídas de piedras y avalanchas es bajo.
Una vez en el medio de la Bolera nos damos cuenta de que hemos calculado mal el largo de cuerda y nos tenemos que parar a dar más cuerda para poder pasar. Es temprano y el riesgo de caídas de piedras y avalanchas es bajo.
Como voy elúltimo y no tengo que manipular la cuerda, foto al canto.
El corredor de Goûter visto desde el medio, desde ahí caen las piedras.
Una vez pasado la bolera y llegando al refugio Tête Rousse.
Estamos en el Nido del Águila, el objetivo está conseguido (la cumbre es la mitad del camino).
Llegados a Chamonix y visto que la previsión meteorológica es mala para los próximos días, decidimos ir de tiendas y volvernos a casa para celebrarlo con una barbacoa.
Comiendo a las 5 de la tarde un manjar de dioses: queso, chorizo, jamon y vino.
Dormiremos en camping durante dos noches.
El glaciar de Goûter al fondo.

Un poco de turismo.

Con una caña Santi ve rocódromos en todas partes
Ha sido una experiencia increíble, tanto la parte de montaña como poder disfrutar de gente tan especial como Santi y Eva.
La expedicón al completo
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