¡Nos vamos a los Alpes!
El reto es el mítico Eiger, desde luego no por la Norte. Nuestro objetivo es más discreto, ascender por la arista oeste.
El punto de encuentro con Eva y Cali es Colindres. Durante la cena decidimos que para poder cuadrar la meteo en nuestro viaje relámpago, debemos madrugar para poder aprovechar una ventana de buen tiempo.
Salimos sobre las 4 de la madrugada para poder coger el último tren que nos subía desde Grindelwald. Tras 14h de viaje llegamos con 50 minutos de anticipación a la salida del tren, puntualidad suiza en nuestra planificación.
| Pueblo de Interlaken, estamos cerca. |
| Preparando las mochilas |
| Nuestro mapa |
| Estación de Grindelwald esperando el tren de cremallera. |
| Como el año pasado la Norte se esconde de nosotros. |
Este tren no nos sube hasta la última estación (Eigergletscher) así que nos toca caminar desde la estación kleine Scheidegg, una hora más o menos, hasta alcanzar la base de la vía ferrata de Rotstock.
| Camino de Eigergletscher |
| Ilustres montañeros han dejado su mano plasmada en la cara norte |
El tiempo esta revuelto y no disfrutamos de las vista de la ferrata por la niebla. Al salir de la ferrata empezamos a subir ya con la luz justa.
| Croquis de la ferrata |
| base de la ferrata |
| se ven las escaleras en la pared |
| una vez pasado los tramos de esaleras |
Nuestra intención era dormir en la zona de vivac a 3060m pero quedan 20 minutos de luz y la zona de ascenso tiene una espesa niebla. Decidimos construir una repisa entre las piedras y poner el doble techo de la tienda. Cena, vista del cielo despejado y a dormir.
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| la vista es preciosa |
| una olla tres tenedores |
| todo listo para dormir |
El día amanece despejado y sin viento. Desayuno preparación y ¡pa´riba!
| café y galletas en hotel de lujo |
| ¡adios tienda! |
| cumbre del Rotstock, la ferrata sale de su derecha |
| la nieve esta perfecta |
Una vez superada llegamos a la zona de vivac, donde teníamos pensado dormir, comprobamos que es más pequeña de la impresión que daba en las fotos de internet.
Desde aquí subimos con precaución por el verglas pero sin problemas, aunque va dejando entrever que bajar también va a tener su miga por lo descompuesto de la piedra.
| una vez superada la zona complicada de encontrar el camino |
| zona de vivac |
| Verglas, solo hay que ir atento para no pisarlo |
En la Silla, piedra que recibe ese nombre por la similitud con una silla de montar a acaballo y desde donde se hace salto base, nos hacemos unas fotos y asomamos el morro a la cara norte. Yo no tengo vértigo pero tumbado y sacando la cabeza para ver la norte me lo replanteo. La palabra que me venía a la boca era ¡acojona!.
| la Silla |
| se ve el cable por el que pasan para saltar |
| cara norte ¡ahora vas y la subes! |
| se distingue lo vertical de la cara norte |
| el Mönch y el Jungfrau al fondo |
Una vez superada esta zona la pared gana en inclinación y en exposición a las caídas. Sobre la cota 3500m cae una pierda muy grande que se parte en trozos al chocar con una pared, no había visto una piedra caer tan grande nunca.
Al poco oímos voces y vemos gente por encima de nuestra posición. Pensamos que era gente que descendía de la cumbre pero era un grupo de guías y sus clientes que suponemos durmió donde era nuestra intención.
| las trepadas son simples pero expuestas |
Lo alcanzamos, no sin antes sufrir sus continuos lanzamientos de piedras. Una de ellas alcanzó a Cali encima de la ceja y aunque le hizo una buena herida, Cali dijo que estaba bien y que seguíamos.
Aseguramos una zona que era una trepada fácil pero tenía algo de hielo y ya casi estábamos en la cumbre.
| Cali ya tiene la pedrada, que se suma a la que tiene el ya de serie |
| asegurando el paso con hielo |
| queda muy poco |
Un nevero de unos 70m pegado a la norte y muy estrecho nos llevaba a la cumbre. Yo subo de último con un piolet y la sensación es ¿por qué no subí los dos piolets?
¡Al fin la cumbre!
Es una euforia tremenda, no me puedo creer que este en la cumbre de una montaña tan mítica como el Eiger.
Después de flipar un poco y las fotos de rigor comenzamos el descenso que sabemos será largo y delicado.
| ¡CUMBRE! Los tres jugamos al rugby juntos muchos años |
| mi momento de gloria |
| cara norte desde la cumbre. Se ve la sirueta de Eva sacando los brazos |
La concentración necesaria para descender por un terreno tan expuesto y difícil de asegurar es nuestra arma secreta, los tres sabemos que queda mucho y el mal tiempo esta de camino.
| Eva descendiendo la arista cimera |
| aunque no lo sabíamos, nuestro objetivo lo teniamos a la vista. kleine scheidegg a la derecha del lago |
El cambio de tiempo previsto para el día siguiente se había adelantado a las 17:00h, según nos comentaron los guías del otro grupo pero a las 15:30 ya lo teníamos encima. Aún quedaba mucha montaña que bajar y la cosa se ponía poco amigable.
| el cambio de tiempo vino desde el Mönch y el Jungfrau |
| montamos algún rapel para descansar la mente |
Lo peor fue cuando se puso a llover de forma persistente y nos dimos cuenta que era probable que el doble techo no hubiese aguantado las ráfagas de viento y al llegar no tendríamos refugio, ni ropa, ni na de´na.
| llegando a lo zona de vivac, pensabamos que ya quedaba poco ¡ilusos! |
| ya estamos muy cansados y llueve desde hace rato |
La misma zona que nos dio problemas al subir nos las volvió a dar al bajar pero ahora las fuerzas estaban muy pero que muy mermadas y estamos calados.
Descender por unas cuerdas, que mejor no explico como estaban, llegamos al nevero y a la zona de la tienda. Si zona, porque la tienda ya no estaba.
Recogimos las pertenencias que estaban esparcidas y nos encaminamos ya con los frontales encendidos hacia la estación de Eigergletscher que divisamos al fondo del valle y donde podríamos tener un lugar donde pasar la noche ¡Llevábamos 14h (7h subir y 7h bajar)!
Al perder la posibilidad de ponernos ropa seca, comer caliente y descansar sabíamos, y así lo planteamos, que estábamos en una situación potencialmente peligrosa de verdad y que no había más opción que encontrar refugio costase lo que costase.
La fortaleza mental que demostró el grupo fue algo realmente impresionante, sobre todo la de Cali que sin casi experiencia en la montaña se comporto como un autentico veterano de mil batallas alpinas. Estoy realmente orgulloso de tener unos amigos así. Se puede decir que le vimos las orejas al lobo.
El camino de descenso a Eigergletscher es desconocido ya que subimos por la ferrata.
A oscuras da la sensación que nos va a meter en un buen lío como no encontremos el camino pero no hay más opciones que bajar. Al acercarnos a lo que parece una pared escarpada, a todos se nos encoje el culillo, el potente frontal de Eva y una buena señalización hace que pasemos la zona con relativa facilidad.
| por suerte el camino a Eigergletscher esta marcado y equipado |
Llegamos a la estación y allí no hay ni el Tato. Tenemos los tres muy claro desde hace muchas horas que en el momento que paremos tenemos que tener refugio y posibilidad de quitarnos la ropa mojada o estamos BIEN JODIDOS.
No pasa nada, el ánimo de los tres es inquebrantable. Sabemos que ya estamos a salvo porque ahora es una pista de tierra bien ancha e imposible perderse así que sólo hay que caminar cuesta abajo, eso si, no sabemos cuántas horas ¡jajajajaj!
Llegamos con facilidad a kleine scheidegg, donde la diosa Fortuna quiso que diésemos con un albergue donde su amable guarda nos dio de cenar y dormir ¡eran las 23:00h en Suiza! un milagro encontrar a alguien despierto y con tan buen corazón.
Después de 17h de montaña expuesta ahora estamos secos, cenados, duchados y prestos a dormir. Éramos los tipos más felices de la galaxia ¡habíamos ascendido el Eiger!.
| las cervezas de la celebración |
Al día siguiente mesa reservada con vista a la cara norte del Eiger para desayunar, cortesía de nuestra anfitriona.
| así se desayuna de lujo |
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| verde:primer día, azul: segundo día (discontinuo el descenso) |
| más o menos esta fue nuestra ruta (foto de internet) |
Ya en Grindelwald un poco de turismo, paliza de coche y en casa disfrutamos de una acción de comando más.
Tras meditar e intentar asimilar la experiencia, creo que ahora sí puedo decir que soy un montañero.
No me quiero olvidar de Santi que tanto en falta echo en nuestras aventuras. El año que viene no te puedes perder el Cervino.


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